Generación de 1981 con Rafael López y Gloria Cabrera como maestros

Rafael López, más conocido como Felo, ha sido maestro desde los 21 años (el 26 de julio cumplirá 60 años, saquen ustedes las cuentas) y ha impartido clases en el Castillo del Romeral, Casa Pastores y en el IES Santa Lucía, donde ha pasado los últimos 17 años. Hace unas semanas Felo dio por concluida su etapa de maestro. En su despedida leyó delante de los alumnos una emotiva carta titulada “Se va el maestro, queda el amigo” en la que agradecía y hacía balance de todos estos años en los centros educativos.

Hoy tenemos la oportunidad de charlar con él y sobre todo quisiéramos que esta entrevista sirva como reconocimiento a su gran labor durante estos años (sus antiguos alumnos dan fe de ello). Buenos días Rafael, vamos a comenzar por tus inicios, en tu carta de despedida señalas que tu llegada como alumno a la escuela de Mario Vega Artiles en la Goleta (Agüimes) fue determinante para amar la profesión de maestro ¿qué recuerdas de aquella época?

Era una escuela, seguramente adelantada a su época, sobre todo por la dedicación de Mario Vega. Quería enseñarnos todo lo que sabía: latín, francés, buena letra, además de las asignaturas clásicas. Venían niños (era una escuela solo de chicos) de Agüimes, Ingenio y Santa Lucía. Teníamos comedor y podíamos estar ininterrumpidamente desde las 8 a las 5 de la tarde.
Hoy sigue presente en muchos docentes su pasión por la escuela y por aprender cosas nuevas (Mario empezó a aprender inglés por Radio Ecca para enseñarnos a nosotros).

Afortunadamente hemos avanzado en muchas cuestiones. Ya no se lleva la disciplina férrea y estricta, la dictadura que imprimía cierto carácter a la época o el fervor religioso que, en muchos momentos era excesivo.
Cuando Mario se jubiló publiqué en el periódico Diario de Las Palmas, una reseña que pueden leer aquí

¿Dónde realizaste tus estudios para formarte como maestro?

Estudié en la Escuela de Magisterio de Las Palmas, que, en 1975, formaba parte de la Universidad de La Laguna. Para mí era prácticamente mi única opción, ya que por la escasez de medios de mis padres no podía ir mucho más lejos. Estudié con beca.

¿Cuál ha sido tu experiencia como profesor?

Mi primer año de trabajo fue en el Colegio Público de Castillo del Romeral (San Bartolomé de Tirajana), un centro modelo entonces, con un grupo de docentes comprometidos con la escuela y con la sociedad. Posteriormente y hasta la actualidad, siempre he impartido clases en el barrio de Casa Pastores (Santa Lucía de Tirajana) permaneciendo 20 años en el Colegió Público de Casa Pastores (desde 1980-2000) y luego en el I.E.S. Santa Lucía donde he permanecido los últimos 17 años.



¿Algún día que recuerdes con especial cariño?

No soy persona de fechas y hechos puntuales, pero quizá la época que viví con más entusiasmo y pasión fueron los 6 años que impartí clases a niños de preescolar (4-5 años). De todos ellos mantengo un gran recuerdo y a muchos de ellos les suelo ver frecuentemente y nos saludamos con mucho afecto y cariño. Posiblemente esto lo resume mejor un niño de aquella época (hoy todo un hombre), Jose Ventura en unas palabras que me envía estos días “ Felo, como yo soy un hombre de pocas palabras, tú lo sabes mejor que nadie (véase redacciones de esa época)…solo decirte, que ha sido un placer que hayas formado parte de mi vida y que lo hayas hecho de una forma tan relevante como lo hiciste tú. Hasta hoy en día cuando me tocas la pita en el coche cuando nos vemos de paso, me da un vuelco el corazón como si de un enamorado se tratase…eso es lo que despiertas en mí. Pocas personas han marcado tanto en mi vida…un abrazo grande MAESTRO.”

En tu discurso podemos apreciar un cierto contenido político en defensa de la educación pública. Muchos expertos comentan que las políticas neoliberales han penetrado en nuestra sociedad y las escuelas públicas están sufriendo las consecuencias ¿estás de acuerdo con lo planteado? ¿cuál es tu opinión respecto a las últimas leyes educativas?

Siempre he sido defensor de la escuela pública y, modestamente, creo que he contribuido a mejorarla. He militado en un sindicato, el STEC, que tuvo siempre como lema la defensa de la escuela pública canaria. Cuando comenzamos a trabajar, las condiciones de trabajo eran muy duras: falta de instalaciones, mucho alumnado por clase, falta de maestros… Las luchas de los años 80 sirvieron para ir refundando una escuela más comprometida con la realidad, más cercana a los intereses de los niños y niñas y de las familias. Trabajamos mucho, y en ocasiones poniendo a disposición nuestro tiempo pero disfrutamos mucho.

Los últimos años han sido claramente de retroceso. Las políticas del Partido Popular y de los diferentes gobiernos de Canarias con ley de la LOMCE, han empeorado las condiciones de trabajo del profesorado (más horas con alumnado), ha puesto más trabas para que los hijos de los trabajadores puedan llegar a la universidad, se han arrodillado ante las condiciones que ha puesto la Iglesia Católica para influir en la escuela pública… La lista podría ser interminable. Me voy con el amargo sabor de que muchos de los logros conseguidos en los 80 han pasado a mejor vida con las políticas neoliberales de los últimos años. Apelo a la lucha de los docentes, familias y alumnado para que tengamos una escuela pública cada vez de más calidad y más comprometida con la realidad de las personas a las que sirven.

¿Cuáles son tus convicciones para defender la escuela pública?

En la pregunta anterior respondo a alguna de estas cuestiones. La escuela pública es la que no selecciona a nadie ni por el color político, ni por raza, ni por religión, ni por las condiciones económicas, ni por su capacidad intelectual (la escuela privada rechaza a un niño con déficit de atención, a un síndrome de down, a un autista, y a todos aquellos que tienen alguna minusvalía). Creemos en la escuela pública, sobre todo, por los valores que transmitimos: integración, acogida de los diferentes, cercanía, defendemos la paz y decimos no a la guerra, participamos en campañas solidarias con los que menos tienen. Es lo más parecido a la vida real en la que los iguales y los diferentes debemos convivir. Probablemente es la única opción que permite que la mayoría de la población puede tener unos elevados índices de cultura. Por eso apelo a que los compañeros docentes prediquen con el ejemplo y tengan a sus hijos en la escuela pública. Esa sería la primera señal de compromiso con las personas con las que trabajamos. Mi compañera y yo así lo hicimos con nuestro hijo.

Concibo una escuela pública democrática, donde los directores no estén el poder una eternidad y se hagan cómplices de la administración, donde las decisiones sean compartidas y consensuadas y no impuestas, donde los inspectores sean consejeros y no los que amenazan con una visita. Una escuela, donde alguna vez se pregunte a los docentes para conocer su opinión antes de tomar decisiones. Desgraciadamente en los últimos tiempos nuestra misión empieza y acaba en la clase, sin tiempo casi para reunirnos y pensar nuestro modelo de escuela y enseñanza. Posiblemente no interese que los maestros y profesores opinemos. Todo se hace desde los despachos que nunca han visitado la escuela. Desgraciadamente, en ocasiones, solo somos peones de un engranaje para perpetuar una sociedad injusta. Afortunadamente, en ocasiones, nos revelamos y rompemos las normas y leyes que no nos gustan.

Por otro lado, en los últimos años han surgido corrientes críticas con el modelo educativo, sin ir más lejos el pensador Francesco Tonucci visitaba Santa Lucía hace unos años y defendía que otro modelo de escuela era posible ¿cual es tu opinión al respecto?

El modelo de Tonucci, a quien he tenido la oportunidad de escuchar en alguna ocasión, se basa en ver el mundo con ojos de niño. No nos vendría mal dejar que los niños se acerquen, escucharles y poner en práctica muchas de sus ideas. Ese modelo de “Ciudad de los niños”, aunque puede parecer utópico, puede tener sentido en ese acercamiento a los niños y poniendo mucho cariño, afecto y emoción en el trato con ellos. Otro modelo de escuela es posible, sí, pero hay muchos intereses alrededor de la escuela que frenan los avances. Léase la política, la religión, los intereses económicos.

Podemos comprobar en las redes sociales (al igual que sucederá en la calle) el cariño con el que te recuerdan los antiguos alumnos (hoy en día mujeres y hombres) ¿Qué se te pasa por la cabeza cuando recibes semejante reconocimiento a tu labor? ¿Qué les contestas o contestarías a los antiguos alumnos que estén leyendo esta entrevista y se sientan identificados?

Bastante abrumado estos días por tantas muestras de cariño. Es el mejor premio que puede tener un maestro que termina su labor: el reconocimiento de sus alumnos y su amistad. Hago un pequeño paréntesis para recordar que el gobierno de Canarias otorga cada año el premio Viera y Clavijo para el mundo de la enseñanza no universitaria, (que yo no pretendo) y cuya idea que en principio parece buena, se está convirtiendo en un premio donde el poder premia al poder. Siempre vemos premiados a inspectores y directores de centros y en pocas ocasiones a profesores de a pie que se han dejado el alma y la vida. Si los que premian (y algunos premiados) bajaran al terreno de la realidad verían que de los despachos a la vida real hay un gran trecho. Por eso el mejor reconocimiento es salir a la calle, y, que te dediquen una sonrisa y te digan “Adiós, maestro.”

A la segunda parte de la pregunta le doy la vuelta y te contesto con las palabras de una alumna y que hoy es madre. Se llama Lorena y me dice: “Hoy mi profe de toda la vida(si, he dicho toda la vida y he dicho bien) se despide de la docencia dejando atrás cientos de alumnos a los que con su dedicación y profesionalidad enseñó no sólo la materia que impartía sino también los valores que todo ser humano debe o debiera tener…cada uno de nosotros, hablo en este caso de la generación del 81, solo tenemos palabras de agradecimiento para contigo, porque no solo fue nuestro maestro, también es nuestro amigo, y a día de hoy tus alumnos, la generación del 81, así lo siente y te lo hace saber.

Algún día le diré a mi hija: ¿Sabes quién es ese señor que va por ahí? Mi profe de siempre.
Gracias por tanto profe!!! “ Yo, simplemente digo, gracias chiquillas y chiquillos por todo lo que me dieron.

Para Felo hay vida más allá de la escuela, tienes un blog llamado libretacanaria.org donde compartes tus inquietudes y sobre todo tu apoyo incondicional al San Pedro Mártir donde destacamos el artículo “San Pedro Mártir, fútbol entre cañas y tomates” ¿qué nos puedes contar acerca del club? ¿Por que ha sido tan importante en tu vida y en el desarrollo del sureste como pueblo?

Tengo un blog porque siempre he tenido una cierta inquietud y pasión por el periodismo. De hecho, en el año 1995 realicé un master de periodismo impartido por la Universidad de Las Palmas y los periódicos La Provincia y Diario de Las Palmas. En ese blog, cuando tengo tiempo para escribir, he intentado plasmar mis inquietudes sobre la escuela y sobre la realidad en general. He escrito mucho sobre el 15M, el hecho político más relevante de los últimos años, contra el petróleo o favor de los que sufren alzheimer ya que mi padre padece esta enfermedad y nos ha costado mucho que reciba la atención que se merece.

En los últimos meses he escrito mucho sobre el San Pedro Mártir porque su presidente, José Pérez Mejías, me pidió que colaborara en la celebración del 45 aniversario de su fundación, que celebramos el pasado 29 de abril. Dentro de poco saldrá un libreto titulado “Fútbol entre cañas y tomates” del que soy autor y del que oportunamente se dará cuenta de su presentación. Yo fui jugador del San Pedro Mártir en época juvenil, al igual que el presidente y junto a José Ramírez Araña y la junta directiva hemos puesto todo el empeño para engrandecer a este club. ¡Qué menos que prestar ayuda a los que te educaron cuando joven!

Los clubes de fútbol y las asociaciones juegan un papel muy importante en la vida de la gente. Y si hablamos del año 1972, fecha de la fundación del club, cuando imperaba la dictadura franquista y era muy difícil reunirse, estos clubs cumplieron el papel de abrir caminos a una sociedad más democrática y más justa. Por eso les estoy muy agradecidos de que contaran conmigo para ese evento.

De cara al futuro ¿tienes algún proyecto que te ilusione y ocupe ese tiempo que antes dedicabas a la escuela?

Tendrá que pasar algún tiempo para irse uno amoldando a la nueva vida. Por el momento, pensamos en dedicar algún tiempo a nuestro hijo que trabaja en Milán y al que ahora podremos visitar sin restricciones de tiempo. Tendré la posibilidad de salir a la calle y ponerme a escribir sobre las cosas que preocupan a la gente. Saldré con amigos para seguir aprendiendo algo de fotografía y fotografiando el día y la noche. Creo que es una bonita afición que también sirve para transmitir mucho lo que acontece a nuestro alrededor. En fin, nuevos caminos, pero en definitiva, siempre con los mismos ideales: una sociedad más justa, más democrática y que defienda a los más débiles.

Vamos a ir finalizando la entrevista ¿cuál es la mayor satisfacción que te queda después de tantos años dedicados a la enseñanza?

La satisfacción de haber cumplido con lo que creo era mi deber. Que mi alumnado me diga que ayer fui su profesor y que ahora soy su amigo. La satisfacción de conocer a mucha gente que ha trabajado codo a codo para que los niños y niñas de nuestras escuelas se acercaran a la cultura y aprendieran a criticar e intentaran cambiar la realidad circundante.

¿Quieres comentar algo antes de finalizar?

Dar las gracias a este medio por acercarse a este humilde maestro. Y volver a agradecer las muestras de cariño y respeto que me han brindado alumnado, compañeros y compañeras, familias. Que nos seguiremos viendo en el camino y si surge, en alguna batalla para conseguir un mundo mejor y una sociedad más justa.

Encuentro con el alumnado pasados 30 años. Rafael López junto a la profesora Gloria Cabrera y Pepi Pérez.
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